Historia Argentina: TERCER GOBIERNO DE PERON

lunes, 18 de agosto de 2008

TERCER GOBIERNO DE PERON

La vuelta de Perón a la Argentina. Tercera presidencia (1973–1974)

El 11 de marzo de 1973, Argentina tuvo elecciones generales. Aunque se evitó que Perón fuera candidato, sus votantes eligieron a su delegado personal, Héctor José Cámpora como Presidente, apoyado por las organizaciones armadas de izquierda. Cámpora renunció el 13 de julio de 1973, dejando el camino libre para que Perón se presentara en las nuevas elecciones.

Perón regresó al país el 20 de junio de 1973. Entonces se produjo un gravísimo enfrentamiento armado entre militantes de derecha y de izquierda del movimiento peronista en las cercanías del aeropuerto de Ezeiza, en medio de la multitud que intentaba llegar a la estación aérea para recibir al líder. En el hecho murieron 13 personas y fue conocido como la Masacre de Ezeiza.

Perón ganó las elecciones con el 62% de los votos contra el candidato de la Unión Cívica Radical, Ricardo Balbín. Se convirtió en presidente por tercera vez en octubre de 1973 con su esposa Isabel Martínez de Perón como vicepresidente.

El tercer gobierno de Perón estuvo signado por permanentes conflictos entre sus seguidores de izquierda y derecha. Grupos parapoliciales con apoyo estatal (la Alianza Anticomunista Argentina - AAA - organizada por José López Rega) persiguieron y mataron a militantes de izquierda. Perón murió el 1 de julio de 1974 con los problemas sin resolver y fue sucedido por su esposa, Isabel. Gustavo Caraballo, en ese entonces Secretario Técnico de la Presidencia de la Nación, afirma que, antes de su muerte, Perón le solicitó que modificara la ley de Acefalía para permitir a Ricardo Balbín asumir en su lugar, pero eso finalmente no se concretó. En medio de la violencia política imperante, María Estela Martínez fue derrocada el 24 de marzo de 1976 y sustituida por una junta militar.

Muerte y entierro

Juan Domingo Perón murió el 1 de julio de 1974. María Estela Martínez de Perón, su esposa y hasta 1976 presidente, lo anunció al país diciendo "con gran dolor debo transmitir al pueblo de la Nación Argentina el fallecimiento de este verdadero apóstol de la paz y la no violencia".

Tras días de duelo nacional en los que el cuerpo fue velado en el Congreso de la Nación por cientos de miles de personas, los restos de Perón fueron trasladados a una cripta en la Quinta Presidencial de Olivos. El 17 de noviembre de 1974 los restos de Evita, que habían quedado en España, fueron traídos por María Estela Martínez de Perón y depositados en la misma cripta. Mientras tanto, el gobierno de Isabel Perón comenzo a proyectar el Altar de la Patria, un mausoleo gigantesco que albergaría los restos de Juan Perón, Eva Duarte de Perón, y todos los próceres de la Argentina.

Con la huída de Lopez Rega del país y la caída del gobierno de Isabel, las obras del Altar de la Patria fueron suspendidas. Los restos de Perón fueron trasladados al Cementerio de la Chacarita, en Buenos Aires.

Profanación del féretro y del cadáver

El féretro fue profanado en junio de 1987, y se sustrajeron las manos del cadáver. Se ignora el destino de las mismas o el motivo de dicha profanación. Hay varias hipótesis:

La venganza: la profanación habría sido un acto de la célebre logia P2, como respuesta a un incumplimiento de Perón, quien le solicitó su "ayuda" antes de asumir su tercer mandato. El operativo habría sido realizado en complicidad con miembros del Ejército, en el marco del plan de desestabilización contra la Democracia argentina.

La cuenta suiza: las huellas digitales del general servirían para abrir una cajas de seguridad en bancos suizos, donde habría guardados varios millones de dólares. Esta versión fue descartada porque en aquel momento en Suiza no existían cuentas con ese sistema.

Las Fuerzas Armadas: hubo falsos informantes relacionados con esa institución, muchos testigos o informantes muertos sospechosamente, amenazas con indicios de provenir de fueros militares, etc.

La oposición: sectores anti-peronistas, en alusión a una declaración de Perón, donde decía que se cortaría las manos antes de pedirle dinero prestado al Fondo Monetario Internacional.

El 17 de octubre de 2006 sus restos fueron trasladados a la quinta de San Vicente, la cual le perteneció en vida y luego se convirtió en un museo en su honor. Durante el traslado se produjeron graves disturbios entre sectores del sindicalismo peronista, incluyendo disparos con armas de fuego.